THE BLOG

29
Mar

La vida de Michín

Otro día más y Michín sigue esperando, ya lleva varios días seguidos en el mismo lugar, él solo, en silencio contemplando la misma ventana, la misma habitación 503 donde permanecí tanto tiempo. Ya habían pasado varios días cuando decidí acercarme a él.

Pensé la mejor manera de no espantarlo, y fue ronroneando, siempre le producía cierto placer el sonido del ronroneo, así que no me detuve. Pero nada le quitó la atención, así que decidí esperar para otro momento.

Ahora estaba yo sentado en el pasto, viendo la manera de llamar su atención. Ya era de mañana cuando regrese a sentarme a su lado, minutos después me miro y empezó a lamerme, reaccionamos como dos amigos y empezamos a correr, a jugar por un buen tiempo. Me sentía como los viejos tiempos, esos en los que nos correteábamos sin parar y nos hacíamos tanta compañía y ahora estábamos de nuevo juntos. Reviviendo todos esos grandes momentos. Esas tardes de juego. De caídas. De sustos. De sed. De felicidad. De descanso.

Creo que ya Michín ya había entendido quien era, definitivamente no iba a dejarlo solo, ese era mi propósito. Y ahora volvemos a estar juntos.

20
Mar

Cinco Años

365 días tienes al año para alcanzar todo lo que quieres, para salir de tu entorno y conocer el mundo, para recorrerlo, para enamorarlo, para enamorarte de lugares, de personas, de platillos, tantos días para tomar la decisión de dejar todo y emprender un viaje sin un plan de vuelta, decidir pararte frente a un sin fin de calles perdidas, sonidos nuevos que despiertan la ciudad al ritmo de las manecillas del reloj, despertar y sentir que no sabes hacía donde caminar, ese miedo. Crecer.

Hoy hace 5 años estaba aterrizando en la Ciudad de México, justo hoy domingo 28 de agosto, día de la Maratón de la Ciudad, en ese momento el Distrito Federal, desde entonces mi amor por su comida. <3

Gracias México lindo.

16
Mar

Un paso

Era la habitación donde la abuela años atrás había vivido toda su vejez, la habitación lucía muy bien a pesar de los recuerdos que la rodeaban, sus paredes de color caramelo, su olor a laurel, su piso de madera que retumbaba cada paso dejando a la memoria todos los recuerdos. Allí estaba yo parada en la mitad de ese gran lugar, un lugar que me vio crecer.

La habitación lucía igual a como la dejé, su gran ventana mostrando un paisaje capaz de describir, sus flores traídas de todos sus viajes inundaban la ventana, y su olor como lo había dicho antes, era increíble.

Al asomarme por la ventana pude ver que allí estaba, rodeada de ese gran jardín, verano, viento, calor, sudor, viento. Ella recortando algunas plantas que por culpa del clima se habían deteriorado, le grite una y otra vez pero al parecer no pudo escucharme, el sonido de los pájaros retumbaban tanto que no dejaba que otro sonido atravesara por ahí, sorprendida empecé a gritar cada vez más fuerte, por fin me vio, y al verme ella sonrió, agachó la cabeza y terminó de recoger algunas plantas para decorar su habitación, tomó su canasta y empezó a caminar hacia mi, pensaba en cúal era la mejor forma para acercarme a ella sin que desapareciera, no sabía si intentaba bajar por las escaleras interiores de la casa o mejor aventarme por la ventana, decidí no dejarla de ver y me subí a la ventana, sólo necesité un poco de impulso para estar arriba y estar cada vez más cerca de estar a su lado, en ese momento justo cuando mi decisión estaba cerca de saltar, ella subió la cabeza y dijo: aún no debes hacerlo – no la vi mover los labios – pero se que lo dijo, en ese momento me detuve y di un paso para atrás.