16
Mar

Un paso

Era la habitación donde la abuela años atrás había vivido toda su vejez, la habitación lucía muy bien a pesar de los recuerdos que la rodeaban, sus paredes de color caramelo, su olor a laurel, su piso de madera que retumbaba cada paso dejando a la memoria todos los recuerdos. Allí estaba yo parada en la mitad de ese gran lugar, un lugar que me vio crecer.

La habitación lucía igual a como la dejé, su gran ventana mostrando un paisaje capaz de describir, sus flores traídas de todos sus viajes inundaban la ventana, y su olor como lo había dicho antes, era increíble.

Al asomarme por la ventana pude ver que allí estaba, rodeada de ese gran jardín, verano, viento, calor, sudor, viento. Ella recortando algunas plantas que por culpa del clima se habían deteriorado, le grite una y otra vez pero al parecer no pudo escucharme, el sonido de los pájaros retumbaban tanto que no dejaba que otro sonido atravesara por ahí, sorprendida empecé a gritar cada vez más fuerte, por fin me vio, y al verme ella sonrió, agachó la cabeza y terminó de recoger algunas plantas para decorar su habitación, tomó su canasta y empezó a caminar hacia mi, pensaba en cúal era la mejor forma para acercarme a ella sin que desapareciera, no sabía si intentaba bajar por las escaleras interiores de la casa o mejor aventarme por la ventana, decidí no dejarla de ver y me subí a la ventana, sólo necesité un poco de impulso para estar arriba y estar cada vez más cerca de estar a su lado, en ese momento justo cuando mi decisión estaba cerca de saltar, ella subió la cabeza y dijo: aún no debes hacerlo – no la vi mover los labios – pero se que lo dijo, en ese momento me detuve y di un paso para atrás.

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