29
Mar

La vida de Michín

Otro día más y Michín sigue esperando, ya lleva varios días seguidos en el mismo lugar, él solo, en silencio contemplando la misma ventana, la misma habitación 503 donde permanecí tanto tiempo. Ya habían pasado varios días cuando decidí acercarme a él.

Pensé la mejor manera de no espantarlo, y fue ronroneando, siempre le producía cierto placer el sonido del ronroneo, así que no me detuve. Pero nada le quitó la atención, así que decidí esperar para otro momento.

Ahora estaba yo sentado en el pasto, viendo la manera de llamar su atención. Ya era de mañana cuando regrese a sentarme a su lado, minutos después me miro y empezó a lamerme, reaccionamos como dos amigos y empezamos a correr, a jugar por un buen tiempo. Me sentía como los viejos tiempos, esos en los que nos correteábamos sin parar y nos hacíamos tanta compañía y ahora estábamos de nuevo juntos. Reviviendo todos esos grandes momentos. Esas tardes de juego. De caídas. De sustos. De sed. De felicidad. De descanso.

Creo que ya Michín ya había entendido quien era, definitivamente no iba a dejarlo solo, ese era mi propósito. Y ahora volvemos a estar juntos.

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